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jueves, 15 de agosto de 2013

¡Te extaño!



A mi querido suegro con todo mi amor de hija...






Lucinio Garcia Arroyo
Era tu nombre completo
Con el corazón repleto
Nos diste todo tu apoyo
Liberando los escollos...
De tu muerte son tres años
¡Necesito tus regaños!
Como hija me trataste
¡qué huérfana me dejaste!
Querido suegro… ¡te extraño!



En Madrid a 15 de Agosto de 2013 
tu nuera "la mexicana" que agradece a Dios haberte conocido... 




lunes, 30 de agosto de 2010

Adiós no, hasta siempre... querido Lucinio




(vídeo realizado por Fabio García en homenaje a su padre)

Un 29 de abril de 1931, vino al mundo en Navalcán, provincia de Toledo, hijo de Paulina Arroyo y Jacinto García, creció entre harinas y pasteles encargándose junto con sus hermanos de la pastelería de la familia, era el cuarto de cinco hermanos, y el más cariñoso y bromista, así se le recuerda en su infancia y adolescencia, sin embargo sus aspiraciones no eran quedarse en su pueblo sino marchar a Madrid a buscar otros horizontes; el destino quiso que encontrara al amor de su vida en la capital, conoció a Sagrario Huertas del Pino, con quien se casó en 1958, y tuvieron 3 hijos, Fabio, Carlos y Alicia.

Don Lucinio García Arroyo, fue un padre maravilloso y ejemplar, un marido excepcional y un hombre honesto, que supo también ser muy apreciado entre sus trabajadores y no digamos entre sus amigos a quienes contaba por cientos; se ha marchado dejando una huella imborrable en todos los que le conocieron y trataron a lo largo de su vida, siempre empático y comprensivo, haciendo que la gente se sintiera muy a gusto en su compañía, era cariñoso y protector con su familia, tanto es asi que el pasado día 14 de agosto cuando se marchó, lo hizo discretamente y rodeado de toda su familia, así era él muy discreto y generoso siempre dando nunca pidiendo…

Le echaremos mucho de menos todos los días, oramos porque descanse en paz, sus enseñanzas prevalecerán en nuestras vidas y nunca olvidaremos su valor para afrontar su despedida, nos miró y nos dijo a todos cuanto nos amaba y se fue… te amamos querido Lucinio y esperamos que el día que nos encontremos nuevamente nos dediques esa sonrisa maravillosa y bondadosa, cálida, llena de luz y que nos digas “que pasa cariño?” como solías saludarnos siempre, nosotros los que nos hemos quedado huérfanos de ti, queremos que sepas que tu familia sigue unida y que siempre estarás en tu lugar presidiendo la mesa como siempre, como cada año en Navidades... .



Esperamos que no te olvides que tienes una cita con nosotros, con tu familia, querido suegro...